lunes, 7 de agosto de 2017

32

Agosto 32

De las antiguas piedras de Cartago
y de su mar undívaga y dorada
al suceder su noche de granates
con las velas anidando en el puerto,
me quedan
un beso impensable en su crepúsculo,
la paz de observar cómo Occidente
palpitaba por  sus mármoles
y un adiós de seda y rosa
recorriendo mi garganta.

.
Publicar un comentario