viernes, 4 de agosto de 2017

24

Agosto 24

Te perseguí por las horas primeras
de mi adolescencia, por los parques
floridos de azahares y por la juventud
de todos los que fuimos
de aquellos tiempos. Estuve en las islas
remotas y no pude
descifrarte los caminos
e indagué por los mares del norte
y no te vi
sino bellezas vegetales y hermosísimos
paisajes asilvestrados
y no te vi
en mis décadas tempranas
ni por los puertos solitarios de mis noches
ni en los suburbios callados de las exóticas ciudades
que señalan las quillas
y no te vi
hasta estos últimos presagios
que pintan los cartógrafos de la vida
no te vi
y ahora que percibo tu presencia
se interpone
entre tú y este
nómada que huye
a su guarida de invierno
distancias inamovibles
como inaccesibles everets.


.
Publicar un comentario