miércoles, 26 de julio de 2017

88



Disteclias 88

Yo guardo en el núcleo de mis venas
el pájaro gris de las desdichas,
una vez en una guerra ya pasada
me agitó el veneno de la pólvora
y no olvido las heridas en las memorias
ni el silbido de las balas en las carnes.
No olvido el temor en las retinas
de los niños con sus nombres en los mármoles
ni las lágrimas de las madres con sus lutos
nadándoles en la sangre de sus pánicos.
No olvido, nunca olvido.

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