sábado, 1 de julio de 2017

3

Disteclia 3

Siguen en estas latitudes
de un sur que se desnorta
los buques que buscan las distancias
a otros mundos, los trenes
que aguardan a que los sueños
se  estiben en el  vagón de las roturas.

Siguen al borde de estas parameras
las gentes que llegan desde adentro
de todas sus rutinas, del núcleo
enfermizo de las urbes,
de aquellas bellezas de metales
en sus miradas, de los cuerpos
blanquecinos que se doran
bajo un sol que los derrite.

Seguimos
a una distancia aconsejable
los tributos que tienen que abonar,
estos proscritos del asfalto,
al sol y a los salitres,
a la mar con sus misterios,
al aire violento del Levante 
enfurecido.

Seguimos, lo sabéis,
postrados como seres enigmáticos
ante esa ley lúdica
que ordena ser feliz
de esta manera,
cueste lo que cueste 
y sobre todas las cosas.


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