martes, 20 de junio de 2017

LXVI

Retahíla 

Voy en desacato por todas las ciudades
que transito. Miro tu rostros en los millones
de rostros  que me muestran los recuerdos.
Te sigo el aroma y la voz, te hallo
en las noches turbulentas de mi insomnio
y te vas al alba de esos días en que dormito
apenas unas horas. Te sublevas
y te escapas si te rozo en un acto de locura.
Estoy enfermo, muy enfermo
y apenas me quedan dos palabras
que me sanen, amor mío.

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