miércoles, 28 de junio de 2017

CIII

Viento de Poniente

Por los campos de Poniente,
por donde se pone la luz
con sus desperdigados naranjas,
con sus granates y sus oros,
respiran los paisajes distantes
el diminuto vendaval de las frescuras
que lo atempera todo. Estos oropeles
se mitigan hasta los grises, se orean
a su ritmo los tendales
y las cortinas 
exhiben una danza cadenciosa.
Destierran por ahora los sudores
de estos días de hipertermias
las gentes que deambulan por las plazas
de este pueblo del sur y los perros
resucitan de sus sueños
y en la playa, los proscritos de las urbes,
se exponen con hambruna
a la lengua fogosa 
de este sol desvencijado.

.


Publicar un comentario