martes, 4 de abril de 2017

8

A ti

Tú, amigo, que durante un tiempo
fuiste mi guarda, mi guía, mi refugio,
en qué lugar ahora, en dónde,
que no puedo escuchar
tu voz serena, ni aquellas palabras
que asombraban a los ángeles,
dime por qué no me hablas, por qué 
este silencio luctuoso
como el perfil de un ciprés.
Refiéreme al menos
qué supone la nada.

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