jueves, 13 de abril de 2017

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Tristezas

Hay lugares [y cosas] tristes,
intrínsecamente tristes,
el jardín de los cipreses
en otoño,
la erina del jifero
que disfruta de su oficio,
la lengua del poeta
que se acalla unos versos al amor
o que anula
la piedad de una metáfora,
el pobre corazón tan despoblado
que se enciende solo por codicia,
los parques con estatuas 
llamadas al olvido,
la vieja estación en que los trenes
se me oxidan sin paisajes
y atados a sus raíces
y estos ojos míos que te miran
y no ven sino el silencio
de una ruta sin tu nombre,
sin flores, sin banderas
que anuncien la esperanza
de que ello, lo que ansías,
es posible.

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