miércoles, 12 de abril de 2017

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Paisaje

Relumbra en la ciudad, en la distancia,
hileras de neones entristecidos
que vibran al ritmo de los solos.
Sucede dormitando un silencio
espeso y cuajado de murmullos:
Hojas que crujen en los rincones,
ramas que respiran una danza
con el silbo pausado del Poniente
y unos pasos que se adentran
sigilosos en un portal de esa esquina.
Un auto resquebraja con su estruendo
la calma que domina estos parajes,
quién profana la afonía de las casas
a dónde le arrastra su destino tan deprisa,
qué condena tendría que cumplir
si de pronto los perros
que soñaban amor y libertades
aúllan de tristeza
a la luna...

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