miércoles, 12 de abril de 2017

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Dichos

Tú dirás, adiós amor,
te dejo la ciudad con sus oscuros
paseos de cemento, con sus bloques
de pisos inhabitables
en que viven fantasmas
que cohabitan con fantasmas
que tienen nuestros nombres
y dirás ¿Acaso no te muerde el Levante
la paciencia? y sí,
ya sabes que los vientos que rondan
por mi casa
despojan de sus flores a mis almendros,
de sus pétalos a las flores del jazmín,
de la paz que sucede en mi bosque
haciéndolo todo turbulencias.
Y dirás, adiós amor, hasta mañana
que mañana te llenaré de besos
en ausencia y tú
vas
y
te
los 
crees.

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