jueves, 30 de marzo de 2017

67

Perorata III

Ya sabes, corazón, ya sabes que yo sé
que eres la mejor en eso de cantar un epitafio
a los nombres que masticas impiadosa.
Ya sabes que yo sé que no te da por escribir,
como si estuviese prohibido, las sílabas
que conforman: Libélula, chamariz, granate,
siempreviva, nomeolvides; que eres más
de nigromancia, de pálido suicidio en un soneto,
de filo que se hiende en el ombligo
como si quisiera amputarte el parto
de algún poema cursi-cursi. Ay, si supieras, 
corazón, que existen palomas en las miradas
que expresan lascivias y maremotos
y pétalos de luz en las pupilas
para decir muchos "te amo" como si fuesen verdades
universales. Ay, amor de las espinas, si supieras
que hay texturas en la lengua como tules
que ansían solamente despertarte
un halo de pasión en las palabras y que existen
calandrias con tu nombre en mis labios
y versos que tiritan en mi tinta
pendientes solamente de que digas, amor,
qué verbo querrías que cumpliese
para salvarte del otoño que te llaga
y en que templo podría refugiarnos
para que todos tus demonios nos huyeran.
Sé que tienes un luto en la memoria
y una hermosa adicción por los cipreses,
un vicio sin igual por los suburbios
y tu sala de estar revive un tanatorio
para recontar a los hombres que suicidas
[menos a uno, el que más te desangre]
y sí, sabes que sí, volviendo al tema,
que pese a todo.
te quiero.

.

Publicar un comentario