lunes, 27 de marzo de 2017

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Perorata II

Se ofuscan las sombras por mis páramos
ahora cargados de silencios y en la callada vereda
a la playa susurran los jazmines su aroma
de siempre primavera aunque el otoño
todavía se enroca en sus ramajes. El cielo
de esta noche que comienza es umbroso 
como el mar de los siniestros
que ahora truena sus maldades en el rompiente,
las nubes que devoran a esta luna
que subyace más allá de sus entrañas
se miran globulosas y navegantes
como viejas carabelas sin destino.
Estoy, amor mío, a estas horas
deambulando entre el sueño y el insomnio,
pensando en tus labios y en mi ausencia,
en mis ganas de tenerte y en mis corazas,
estoy, amor mío, desoyendo
el último rumor hacia tu vera
y quedo anclado a estas raíces
que amputan de mis ansias
su plumaje.

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