domingo, 26 de marzo de 2017

53

Perorata I

Te rodeas de plañideras y de eróticos
aduladores de versos, de estrictas medidas
con que adornar tus poemas y de perspicaces
metáforas para encantar a tus acólitos.
Tienes tus propias almenas, 
con tus guerreros fieles recargados de ripios
y con los prosistas más ágiles
para declamar tus salmos. Ay, amor,
si tus versos nigérrimos en vez de a la parca,
en vez de a los morbos, en vez de a los hombres
que te alzan en brazo para cruzar los abismos,
tuvieran mi nombre,
cuántos edenes te habría moldeado
con lirios y malvas, con unidades de sangre
para alimentar tus colmillos, con los enigmas
bastantes para generarte la risa;
ay, amor, si en vez de tus arias agrestes,
de tus epitafios hermosos, de tus lutos locuaces,
me hubieses nombrado,
cuántos demonios benéficos,
cuántas pecaminosas  dulzuras
habríamos plantado
en nuestras lenguas bífidas.

.
Publicar un comentario