viernes, 17 de marzo de 2017

22

Ilusión

Queríamos alcanzar el nuevo mundo, 
es decir llegar a Nueva York
para conocer sus calles numeradas,
las tardes en Manhattan
con sus crepúsculos de hielo
y sus flores en primavera;
esperar en el Bronx
aquella aventura inesperada
que vimos en el cine
e ir al Central Park
para conocer a la chica
perfecta de los sueños
leyendo en un banco
los sepias del otoño
entre los fríos de la ausencia 
y la seroja;
pero nos quedamos aquí
con un inglis spanish
para escuchar a Sinatra,
a Nina, a los Credence
mientras leíamos a Bukoski
destrozando su hígado
y al pájaro atrapado en su pecho
le ahogase sus plumajes
para ahondar en nuestras penas
y nos quedamos aquí
en un pueblo del sur
repleto de arcaismos
sabiendo que esos mundos,
es decir esa metrópolis
clavada en los deseos,
instante tras instante,
se nos iba de las manos.

.
Publicar un comentario