viernes, 3 de febrero de 2017

XVIII

XVIII

De la noche ofrezco
este hilo de luz, el neón que tiembla
ante la soberbia del viento
que sopla en mis paisajes, 
la calidez que mitiga 
la oquedad de los solos
que habitan la intemperie.
De la noche, 
de esta inclemente noche,
la lluvia
como lágrimas de vidrio
para depurar el pecado
de abandonarse al tedio.

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