miércoles, 8 de febrero de 2017

XLII

XLII

Leve como un céfiro enfermo
el aire recorre mi arboleda; jardín de pinares
y buganvillas que dejan en la hierba
su plumaje. La tierra se tapiza de hojarasca
y fluye el silencio tras los muros
en tanto tu nombre se queda en mi memoria
como un canto a la llaga de tu ausencia.

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