miércoles, 8 de febrero de 2017

XLI

XLI

Los ojos del invierno tienen párpados
cerrados como cuevas carboníferas. Son sombras
los resquicios de las luces y lágrimas
la lluvia entre los árboles. Ahí, perdida
en la seroja, te hallo algunas veces
y eres tú quien me rescatas 
de tanta humedad en los recuerdos.
Ancla que me deja en estos páramos
son los dulces paisajes de tu ombligo
por más que me hieran estos grises.

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