viernes, 3 de febrero de 2017

XIV

XIV

Uno fue el primigenio
y te tuve a ti
cuando aún
siquiera te creía.
Después,
tras esa lucha
de ángel caído,
quise
que mi patria sin tierras
fuera enteramente tuya
mas de estas manos,
entonces frondosas,
no quedaba nada
sino
la sal y los páramos.

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