jueves, 16 de febrero de 2017

LXXXV

LXXXV

Dile que te gusta el café de la mañana
frente al mar, que las tardes sepan
a té y a crepúsculos granates. Dile
que te gusta por la noche pasear 
por el puerto, más cuando la Luna
se refleja inmensa en las aguas
salinas de la ría. Dile que me miras
todavía con codicia irremediable,
que deseas,
tú lo sabes, mis besos más que nada.
Dile que te gustan
mis caricias y mis pecados
y que no te importa en absoluto
su más de metro ochenta,
el moreno de su piel, el verde de sus ojos,
los inmensos dígitos de su cuenta corriente,
en fin,
dile
que el lado derecho de tu cama fue
enteramente mío.

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