miércoles, 15 de febrero de 2017

LXXVII

LXXVII

Imbécil. Añoro las ciudades lejanas,
las noches intempestivas en que el sueño
era un mero hecho anecdótico y los extraradios 
se metían por las  venas en plena madrugada.
Añoro, las charlas en los sórdidos tugurios 
de puertos innominados en paises sin leyes
y los regresos sin norte al vientre de nuestro buque.
Añoro, imbécil, ser imbécil, y no medirme
tanto, tanto, tanto lo que hago.

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