martes, 14 de febrero de 2017

LXXIII

LXXIII

Porque no tengo en mis manos
mas que geodas y nada que ofrecerte
en mis arcones; porque no me quedan
sueños que pintarte ni son mis islas
propicias para hacerte un edén, deseo exiliarme
a esos páramos en que subsisten
las flores con espinos, los pájaros con hambres,
las piedras con desganas y el mar,
el mar con sus misterios
abiertos a mis naufragios.
A esas otras partes distintas de lo tuyo.

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