martes, 14 de febrero de 2017

LXXII

LXXII

Cuando por fin suceden los ocasos
nos suele agredir con violencia
la llaga de sabernos prescindibles
acaso
la ausencia de otro día que se escapa
de forma irrevocable,
el tiempo que contiene los instantes
que fueron principales en presente
y ahora
totalmente irreversibles
tan sólo es pasado
en la memoria o hitos concedidos
de la amnesia.

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