domingo, 26 de febrero de 2017

CXXXV

CXXXV

Hiere en los labios tu ausencia, en las calles
se enturbian las farolas y tiritan los neones en las plazas
y en la mar, en esta mar de las desdichas,
se empobrece el sol del mediodía
cuando el aire no presiente tu aroma.
¿Dónde estás, en qué lugar de tus relatos,
en qué puntos del mapa podría rescatarte?
Dime, amor, 
a qué divinidad de los extraños laberintos
que dibujan 
los dedos aleatorios de la suerte
habría de rezarle
por ver si te descifra
el camino hasta mi casa.

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