viernes, 24 de febrero de 2017

CXXV

CXXV

Tú que habitas las distancias,
el interior de los mapas, los núcleos
centrales de estas geografías. Tú
que pintas los fríos con tus risas,
los muros con caricias y libera tu destino
con la resignación de un ángel. 
Tú, mujer de la belleza en la mirada,
que escribes de tu vida como un himno
al optimismo, que te ofreces generosa
para salvaguardar al mundo de sus males,
tú, mujer de mar en las arterias, de norte
en las pupilas, te tienes que hospedar
en estas manos
que deseosas te aguardan.

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