jueves, 23 de febrero de 2017

CXVIII

CXVIII

Sabes que me faltas, que aquí
en mis jardines la vida se apocopa,
se rinde, se sumisa, se apaga
de repente y acaso los latidos
que me queden se me hagan extenuados
como no queriendo
seguir con su rutina. Sabes,
sabes que me faltas, que estoy
a la intemperie de tu fría indiferencia,
que soy navío que se acontece
con vocación de pecio
pendiente de un naufragio.
Sabes que en mi mundo,
en mi pequeño mundo,
me vive el invierno
como una tragedia
ahíta de grisuras,
de tedio,
de nostalgias
y sabes
que tú
eres mi horizonte,
mi norte,
mi refugio,
el puerto en que rebrota
mis ganas por vivirte.

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