miércoles, 22 de febrero de 2017

CXII

CXII

Recuerdo aquellas tardes de febrero
bajo una lluvia tenue enmoheciendo las calles
y un ligero aire sibilando en los árboles;
aquellas tardes, amor, de observar las mareas
desde el rompeolas, de sortear los charcos
como espejos rotos, de pasear por la plaza
del ayuntamiento, de besarnos a escondidas
bajo las balconadas de la ciudad antigua
y de volver a casa a transitar la noche
entre caricia y caricia.

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