sábado, 21 de enero de 2017

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Esquizo 56


La torre se alza vigilante ante el mundo.
Al Este destellan las bujías de las casas
dispersas por las lomas y por los bosques.
La mar que ahora se rompe en las arenas
rodea con su lengua el farallón.
Los restos que el Sol se ha olvidado
tras su agonía mantiene sus rescoldos
en las almenas. Qué cálida era la noche
del estío en estas piedras, qué frío
el invierno en sus almas, qué tristes
las gentes cuando huyen a las ciudades
de legajos y de instancias,
qué pálidos los sueños de los ahogados
en estas costas.

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