jueves, 22 de diciembre de 2016

XV

Oratoria

Al fondo de la noche está la vida,
un rasgo diminuto de la vida.
La historia de esta vida comienza con la luz
mezclada con espasmos, esa luz reluciente
que se apaga entre la profunda tristeza
del crepúsculo y sus cianosis
y el espasmo violento que la mar
expulsa en el rompiente. Los pájaros
del alba ya no existen y el fuego que azuza
el mediodía poco a poco se mitiga
en un nudo de nostalgias. Al fondo,
o un tanto más acá de esta noche,
está la vida, su próximo horizonte
se escribe con los signos emaciados del hastío,
con la falta de fe en lo humano,
con el grave dolor de conocer
que el único futuro es la catástrofe
de ir aniquilando a las otras criaturas,
la de fomentar el hambre por el oro,
la de caminar sin pausa a la demencia
de saber que las veredas se acaban
y carece de sentido el rebelarse.

Al fondo de la noche,
ahí mismo, está parte de la vida, 
de esta vida,
de todas las vidas que vivimos.

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