miércoles, 21 de diciembre de 2016

XIV

Anochece

El sol se aposenta en la distancia
al otro lado de la mar, en el abismo
que tiembla de granates y de honduras.
El cielo se atesora de brillantes
corpúsculos celestes, de estrellas
lejanísimas que relucen
misterios incomprensibles.
Y aquí, el bosque late tan pausado
que parece
que no existen tragedias
ni heladuras,
ni el drama del agua
y la seroja.

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