miércoles, 21 de diciembre de 2016

XIII

Desvario 1

Al alba 
desaparecieron las manos de los niños
que imploraban una limosna,
después,
al mediodía,
se fueron las mujeres que ocupaban
las puertas de los supermercados
esperando una dádiva,
en el ocaso
regresaron los hombres del último combate
con sus heridas abiertas a la intemperie,
y a esta hora
en que en los túmulos
secretan lágrimas y suspiros,
hartazgos y ensoñaciones,
yo,
amor,
estoy cansado,
muy
cansado.

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