sábado, 17 de diciembre de 2016

IV

Ilegibilidad 1

Quién quedará en el camino
de este otoño de días lúcidos
y de noches álgidas
sino el orador pomposo que guarda silencio
ante lo obvio de mi cianosis
y espera los circunloquios y las elipsis
o el feble y cítrico contador de odas
que se dispersa entre la lagrima y las ruinas.

El que lanza el dardo sobre los tristes
para que el mundo mute de las demencias
a la alegría
y quede indemne a las catástrofes
de sus crepúsculos
y de los cipreses del desamor.

Oh, tú, 
pobre escribidor de sinsentidos,
en esta noche de heladuras 
ya sin metáforas
qué dirás sobre estos ripios
qué
sino que ella me arrastra 
marea adentro
hacia el desguace.

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