viernes, 16 de diciembre de 2016

II

Disartria

Se fruncen las nubes en los tejados
como sombras plomizas vagabundas
vestida de un luto lastimero;
mi bosque se constriñe a sus  verdores
oscuros como túneles sin fondo,
después de un día reluciente
la noche se asfixia entre cristales
de un cielo entristecido sin estrellas,
de un mar que se espanta
de sí mismo,
de un hombre que se ampara
en sus honduras.

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