viernes, 2 de diciembre de 2016

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Ventisca

A lo lejos, tras los árboles, pervive la ciudad
pese a sus óxidos. Sus venas de neón laten uniformes
con un pulso tristísimo y oscuro. Pájaros extensos
cubren de asfaltos sus colores, son grises los ojos
macilentos de los túneles y las gentes 
buscan en sus hogares el cálido fulgor de la familia,
afuera, inhóspitos, repican el viento en los cristales,
el frío que llega desde el Este con sus ecos,
los pasos de los solos que se alejan
a ese lugar de los sin norte.

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