martes, 15 de noviembre de 2016

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Tic

Aquella vez en la costa de Túnez
un puerto acogedor, unas grúas de óxido
culminando sus cielos,
una multitud que se alejaba
de su propio destino y el aire 
de azahar y de té y de cueros labrados
por unas manos hábiles 
se respiraba despacio. Aquella vez
ante la luz de Cartago
también te tuve.

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