miércoles, 16 de noviembre de 2016

6

6.

A lo lejos, 
más allá de esta noche 
de sanguinas en mi algaba, 
dormita la ciudad tan indefensa
que los vientos helados de Poniente
transitan sin reparo por sus calles
y el Levante,
cuando llega,
asola sus bronquiolos tan severo
que no quedan flores sin desahucio.
A lo lejos la ciudad 
se adentra en la noche
con sus venas rebosantes
de neones.

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