martes, 15 de noviembre de 2016

1

1.

La calle que llega hasta la iglesia
discurre entre asfaltos y jazmines
sepias como hojas desfasadas,
se abre al Levante cuando subes
y se enfría con la gelidez del Poniente.
La calle de luces macilentas en el ocaso
no sabe que la vida nos separa,


ni le importa.

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