sábado, 29 de octubre de 2016

l

Quizás

No asisto a las tertulias del Café Gijón,
ni acudo al París de aquellos siglos
repletos sus cenáculos de pintores,
de políticos, de poetas. No voy
a los círculos cultísimos de las letras,
ni a los centros en que  los sabios
debaten sobre la perfección de un soneto.
Estoy solo en esta algaba de desdichas
en que nada sucede; solo en esta paz
de camposanto en que se relame mi bosque;
completamente solo en esta belleza sola
de palomas y chamarices, de lagartos
que absorben cada resquicio de sol
que le regalan; de jazmines, de azahar,
de hierbabuena, de la mar con sus bostezos.
Estoy solo,
completamente solo, ni Bécquer, 
ni Quevedo, ni Espronceda,
ni Rilke, ni Cohen, ni Rimbaud, ni Mallarmé,
quizás nadie entendería
este asma del Levante
por mis venas.

.
Publicar un comentario