jueves, 27 de octubre de 2016

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Confesión

Yo canto disonantes versos, signos aciagos,
ciudades sin hálito y una nula esperanza
se me adhiere a los dedos de este himno caduco
que acompaña a la vida.
Sé el último drama, la quietud de sus actos,
el final sin belleza. Sé, claro que lo sé
y te confieso ese luto con que acaba el camino 
y no te conozco.

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