viernes, 9 de septiembre de 2016

Septiembre 9.1

Sal de ese vacío. Deja que tanta pestilencia se airee. No combatas contra el mal de la rutina con rutina. Abandona tu cubículo. Cambia de paisaje. Sal a las salinas y respira el aroma de la jara, observa el color verde y dorado, el gris fangoso de la orilla, el azul limpísimo del cielo y despídete de todo. Vete, Jota, dirige tus pasos a Sidney, a Otawa, a Petra a  Nueva York, ahógate en sus  cristales fluorescentes, en las luces de neón, en el ruido de los autos, en las voces incesantes del gentío y si acaso, si acaso, piérdete en sus  callejas, escribe tus locuras en una habitación que  dé a la plaza, que trepe hasta tu ventana la columna granujienta de un viejo restaurante hipercalórico. Ve, no digas nada. Escapa. Ya sabrán de ti cuando no existas.

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