lunes, 5 de septiembre de 2016

Septiembre 5.1

A.- Agnosia visual

Por más que bullas con tus versos por  mis venas
no te dejaré invadir mis paraísos. Vuelo. Me gustas
en los sueños en que te sueño como el sentido
del tacto en plena efervescencia. Es decir, la lengua
creándote manzanas por los pliegues, la piel
hirbiéndote caricias poro a poro, los dedos, sus yemas
de ternuras lacerantes brotando travesuras por tu ombligo
y el resto de mis mundos posibles e imposibles siempre expectantes
alertados guardianes a tus órdenes. Pero esto
florece en el contexto de la magia. Tú no existes,
tan sólo me habitas la memoria como un ser furioso
que calma mis demencias extemporáneas con espasmos. No estás,
me asedias impalpable hasta rendirme sin vivirte en presente;
no estás, no define el estar al ser brumoso
que llega hasta mi casa a su capricho
y al alba se disipa y me disipa
el brindis a la vida de las luces. Feroces son tus huellas
por mi carne. No te reconozco o no quiero. Sé mentirte.
Terrible sin embargo
tu veneno y mi nostalgia.

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