sábado, 24 de septiembre de 2016

Septiembre 24.3

Disgresión 3

Y a ti mi amor, que vas por las calles de las urbes más rudas
buscando a tu príncipe de niebla, que palpas los dramas
más bélicos para sentirte viva y que degustas los versos más negros
para saborear tus rosas. A ti, mi amor, que no te convencen
los besos diarios con alma de a poco por mucho que digas
que te huelen a fuego, a sal, a ventiscas; a ti que detestas que ordenen
tus rimos internos los lúgubres hitos de lo cotidiano: la flor
que agoniza en los humedales ignotos de la desmemoria,
el nombre que surge en la mitad de tus sueños y que desaparece,
la tribu que vaga inmóvil tras una masacre de tus propios ojos,
la inquietud vibrante que habita tu alma, los astros inmensos...
la piel malherida de dos cuerpos que se aman.
A ti mi amor estas palabras decadentes y estériles.

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