lunes, 29 de agosto de 2016

29 agosto 3

III

Ya que vuelves a la ciudad y a sus insidias,
ya que vas a las sangrazas y a los degüellos,
al olor que la muerte exhala por las calles
del mercado. Ya que vas a las miradas inocentes
congeladas en los garfios y en las vitrinas, al calor
que se disipa de esos cuerpos aún con pulso,
ven con hambre incontrolable hasta mi cama

y sáciate de mí como una fiera.

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