lunes, 29 de agosto de 2016

29 agosto 1

I

Ella, se abrió a la luz que el mundo le ofrecía
como un maná el sol le bebió los muslos, el vientre,
los líquidos secretos de la carne y del alma
y el tiempo, anidando sus recursos en el pubis,
la hizo ebria de caricias, de sueños, de futuro
y tras esa apoteósis de la carne turbulenta
prosiguió con el ritmo tedioso de la vida,
una vela que se  extingue sin remedio, 
el  cristal de la ventana y el visillo y la bruma
expandida su espesura entre los árboles
y que no aclara, amor mío,  que no aclara.

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