domingo, 28 de agosto de 2016

28 agosto 3

III

Cuando la calma que habita mis parajes
ahitas sus umbrías de seroja, de trinos, de reptiles,
de insectos que dibujan transparencias
en la rarefación del aire;
cuando esta calma de agosto 
que se extingue sumiso por los pinos
tirite espasmos en las flores;
cuando esta calma de apnea y de asistolia
se alíe otra vez con el Levante
resucitaremos todos de nuevo...

a la locura.

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