lunes, 1 de agosto de 2016

1 Agosto 3

Virtualidad 3

Mi mar, apartada de su alma la aventura
de los viejos buques sin retorno, yace ahora
en la bondad de las carnes, en los múltiples colores
que adornan sus arenas, en el griterío urbanita
que proclaman los foráneos; yace
como un antiguo monstruo cansado de batallas,
como una eternidad atónita pendiente de tormentas, 
como el dios de las hambrunas
que hastiado 
desiste de engullir
y ahora sestea.

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