lunes, 14 de marzo de 2016

14 de marzo 2

Cursi 5

No tengo paisajes que contarte,
ni risas que llevarte hasta las manos,
no tengo palabras en estos versos
que se hacen aridez cada mañana.
No me quedan aromas a rosaledas
sino lirios condensando pesadumbres
y he olvidado el pintarte sueños y paraísos,
me quedan como único vestigio de esperanza
una breve luz que titubea, un fanal enfermo,
el candil que revive en mis pupilas
si te pienso un instante
y una mar que se hace eterna,
eterna en la memoria
e indescriptible.

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