sábado, 18 de octubre de 2014

XXIV

No me gustaría escribir todas mis noches
sobre el jazmín que agoniza 
ni sobre el silbido
que el viento va dejando entre las ramas,
menos sobre la pobreza de la sal en los navíos
que dormitan sus mortales travesías
en esta vieja atarazana. Te juro que no quisiera
contarte cada noche que te busco
entre mis sueños
y no te hallo.

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