viernes, 17 de octubre de 2014

XXIII

Ahora que callan los gorriones sus quejidos
por la vida y la Luna inexistente se asoma
enfermiza entre los pinos. Ahora que a lo lejos
titila la ciudad adormecida como un monstruo cruel
desguarnecido y nada se interpone entre nosotros
salvo un magma de mudez y lejanías. Ahora,
exactamente ahora, pienso en ti.

.
Publicar un comentario