viernes, 17 de octubre de 2014

XXII

Vienen a mí desde las costas lejanas
de Cartago, los viejos marineros de la historia
hasta recalar en mi puerto. Vienen con cuentos
y con leyendas, con músicas fantásticas
y con tejidos bordados. No traen espadas
teñidas de sangre, ni guardan en sus navíos
esclavos de Namibia. Llegan 
con palabras hermosas escritas en papiros
y con artesanos de sueños para enseñar a los niños 
las cosas de la mar y sus secretos.

.
Publicar un comentario