viernes, 10 de octubre de 2014

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Entonces cuando de  nuevo te amanecen
las risas y las palabras se vuelven de colores
en tus labios y no te existen ni el luto ni los trenes
te zumban sus adioses en plena madrugada...
entonces, precisamente entonces, 
me regresan las huellas
de tus pasos a la memoria
para hacer de mis pupilas 
un arcosolio.

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